Habló Ángela Guerra, madrina de Sarita. Señala como culpable al hermano biológico de la niña

Sara Salazar, la niña de tres años de edad torturada, violada y asesinada de un fuerte golpe en la cabeza, en hechos ocurridos al interior de una finca ubicada en zona rural del municipio de Armero Guayabal, sufrió desde el instante en que nació, las incomodidades de la pobreza y el hambre, pues vivía en una habitación en una humilde vivienda con Ruth Salazar (foto), su madre biológica y con Yeison, su hermano mayor, quien en la actualidad cuenta con 21 años de edad, motivo por el cual esta mujer decidió entregar en adopción a Sarita quien inició una nueva vida con su madrina de bautizo, Ángela Guerra y su esposo, Edilberto Rojas.

La madrina de Sarita tenía tres hijos y un hogar bien conformado lo que le permitió poder hacerse cargo de la crianza de la niña, diligencia que se hizo ante la Comisaría de Familia de esa población del norte del Tolima.

Desde el mismo instante en que Sara Salazar llegó a su nuevo hogar, inició una nueva vida y pasó a ser la más pequeña de la familia, al lado de Laura María, de 15 años; José Felipe, de 11 años y Juan Esteban de 3 años de edad, sus nuevos hermanos con quienes compartía cada día.

“Desde el mismo instante en que Sarita llega a su nueva casa tuvo un cambio total. Le mandamos a cortar todo el cabello porque venía cundida de piojos, flaca y se veía muy descuidada”, relató la madrina de la pequeña.

Después de la primera vez que Sarita permaneció varios días en el Hospital Nelson Restrepo, por aparente desnutrición, y luego de su remisión hacia el Hospital Regional del Líbano, norte del Tolima, cada mes iban a la finca varios funcionarios de la Comisaría de Familia de Armero Guayabal, comisión conformada por una trabajadora social, una psicóloga y la Comisaria, con el fin de hacerle seguimiento a la niña.

Según Ángela Guerra, madrina de bautizo de Sarita, todo iba muy bien con la niña hasta ese fatídico viernes 21 de abril cuando fue hallada la pequeña tirada al lado de una cama. Juan Esteban, su hermano de crianza alertó sobre el fuerte golpe que la niña se había dado contra el piso y que la había dejado inconsciente.

En ese instante Ángela salía de la cocina donde preparaba un café y se dirigía hacia la puerta a atender a un conocido que pasaba por allí a recoger una herramienta, cuando escuchó los gritos de su hijo que alertaban del supuesto accidente casero.

A partir de ese instante se inició la fatal historia que hoy entristece al mundo entero al conocerse del caso más aberrante de una niña de tan solo 36 meses de nacida que había sido torturada, violada y que encontró la muerte tras presentar un trauma cráneo encefálico severo que infructuosamente intentaron tratar los médicos del Hospital Federico Lleras Acosta de Ibagué.

Después de la muerte de esta niña se iniciaron las especulaciones en Armero Guayabal, donde se lograron conocer muchas cosas que para las autoridades resultaba difícil creer, al igual que un tema en el que estaba implicado su hermano Yeison, de quien se dice que podría ser el causante del sufrimiento de la niña y de todo un pueblo.

Ángela Guerra dijo a las autoridades que nada tiene que ver con lo que le ocurrió a Sarita. También aseguró que Yeison, el hermano de la pequeña no podía entender que la niña estuviera en otro hogar y varias veces intentó llevársela. Así lo dijo a Ondas de Ibagué la madrina de Sara.

La madrina de bautizo de Sarita insistió en Ondas de Ibagué que nunca maltrató a la pequeña y no entiende el por qué los médicos del Líbano diagnosticaron maltrato infantil si nunca se trató mal a la niña.

La irresponsabilidad de Ruth Salazar, madre biológica de Sara, permitió que Ángela Guerra conociera a la pequeña, luego que en una oportunidad le dejara a su cuidado, aparentemente por unos minutos, pero pasaron 20 días sin regresar por ella.

En diciembre de 2015 Sarita llegó por primera vez a la finca de Ángela y Edilberto Rojas. En febrero de 2016 fue bautizada y el 4 de marzo fue entregada en adopción.

Cuando el mundo entero conoció la muerte de la niña y los profesionales de la salud del Hospital Federico Lleras Acosta entregaron oficialmente el parte médico, en el que se confirmaba el abuso sexual del que fue víctima la menor, se iniciaron los comentarios que apuntaban a que su hermano Yeison era el responsable.

Finalmente Ángela Guerra recalcó en Ondas de Ibagué que nunca dejó sola a la niña y que desde el instante en que llegó al Hospital Nelson Restrepo de Armero Guayabal, siempre estuvo con ella.

En  las últimas horas el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, confirmó en rueda de prensa que las investigaciones sobre el crimen de la menor de edad ocurrido en el municipio de Armero Guayabal, avanzan y dijo que falta poco para que inicie el operativo de capturas.

Por ahora los servidores dependen de las pruebas forenses y ya hay una línea de investigación muy avanzada para liberar las órdenes de captura.

Por: Juan Manuel Escobar, periodista judicial