“El Estado sí le falló a Sarita”, dijo Sandra Torres, Secretaria de Salud del Tolima

La Unidad de Análisis se adelantó en las últimas horas en el municipio de Armero Guayabal, donde se logró detectar un abandono total del Estado colombiano para con Sarita, la niña de tres años que falleció por fuertes golpes en la cabeza, fractura de brazo, infección en el tabique y con claros indicios de violencia infantil, confirmando una vez más lo que ya había anunciado la Unidad de Ciencias Forenses y la Fiscalía General de la Nación.

La reunión que se llevó a cabo en el municipio de Armero Guayabal tenía como objetivo hacerle un seguimiento de cuál había sido la prestación del servicio que recibió Sarita de cada una de las instituciones que de una u otra forma velan por los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, desde el momento en que ingresó al Hospital Nelson Restrepo de esa población norteña hasta su deceso en el Hospital Federico Lleras Acosta de Ibagué.

Como resultado de esa Unidad de Análisis se logró establecer que hubo fallas en el reporte de sistema de vigilancia y también de seguimiento de la niña en cuanto no se le hacía controles de  crecimiento y desarrollo, como tampoco se vio el trabajo de fortalecimiento del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en el apoyo a la Comisaría de Familia que tenía a cargo el caso de Sara Ayolina Salazar.

De la misma forma quedó claro que se va a iniciar un trabajo de seguimiento a las instituciones educativas del Tolima, en especial las de Armero Guayabal, donde se va a verificar cuál es el estado de desnutrición de los niños en esa población norteña.

“A Sarita le faltaba amor y en ocasiones lo buscaba en las personas que tenía cerca. Era una niña alegre que compartía con los niños de su edad en el tiempo que hizo parte del programa de educación en el municipio y se podría decir que durante el 2016 no presentaba signos  que demostraran violencia en su contra. En el 2017 la niña no tuvo seguimiento”, dijo Sandra Liliana Torres, Secretaria de Salud del Tolima.

En la Unidad de Análisis quedó claro que en los últimos 7 meses Sara Ayolina Salazar quedó a cargo de sus cuidadores y no se le prestó la ayuda necesaria por parte de los organismos del Estado que tenían obligación de protegerla, pese a que tuvo 4 visitas de la Comisaría de Familia que tenía a cargo su caso.

Por el momento se descarta que la niña presentaba signos de Leishmaniasis y se espera el reporte de Medicina Legal de Bogotá, que dará finalmente a conocer las enfermedades que tenía la infante.

“Sarita estuvo abandonada por todos, pero igual la idea es revisar los protocolos y las competencias de cada organismo del Estado que tenía que estar allí para protegerla”, concluyó Sandra Liliana Torres.

Por: Juan Manuel Escobar, periodista judicial