Así fue la audiencia de formulación de acusación en contra de los padrinos de Sarita

Los acusados Ángela Johana Guerra y Edilberto Rojas Torres, escucharon atentamente la audiencia de Formulación  de acusación  en su contra por los delitos de tortura agravada, acceso carnal violento agravado y homicidio agravado, diligencia que se adelantó en las últimas horas frente al juez Primero Especializado, tras conocerse del aterrador caso que terminó con la muerte de Sara Ayolina Salazar, la menor de tres años que fue torturada y accedida al interior de una finca en zona rural del municipio de Armero Guayabal.

Durante el desarrollo de la diligencia judicial se pudo conocer que no se tuvo razón alguna del seguimiento que debería haberle hecho a la niña la Comisaría de Familia del municipio de Armero Guayabal, es decir, desde el 22 de mayo de 2016 al 21 de abril de 2017, un año en el cual pasaron muchas cosas que los padrinos de Sarita habían  callado.

“En la finca El Limonar de la vereda La Joya, Sarita fue víctima de lesiones físicas y psicológicas, violándole todos los Derechos Fundamentales como la Salud y Educación”, dice en la formulación de acusación en contra de los padrinos de la niña.

En audiencia se confirmó que el 22 de mayo de 2016, Ángela Guerra llevó a la menor hasta el Hospital de Armero Guayabal, porque aparentemente a la niña la había picado una avispa,  descubriendo que la salud de la menor, como la parte física no estaban bien y tenía que ser tratada por los médicos, motivo por el cual la remitieron al Hospital Regional del Líbano, conociéndose desde ese momento el precedente que la menor, al parecer, estaba siendo maltratada, pues también rechazaba cualquier tipo de muestra de afecto.

Once meses después, Ángela Johana Guerra y su hermana, llevaron a Sarita hasta el Hospital de Armero Guayabal, donde aseguraron a los galenos que la niña se había caído de la cama, motivo por el cual presentaba severos golpes en la cabeza y algunas afectaciones, versiones que para nada fueron aceptadas por los médicos, quienes remitieron a Sarita al Hospital Federico Lleras Acosta donde murió.

En el primer centro asistencial del Tolima, los médicos corroboraron que la infante presentaba signos de desnutrición, maltrato físico y un posible abuso sexual. Las pruebas forenses demostraron el evidente maltrato físico y abuso sexual que se estaba cometiendo en contra de la niña.

De inmediato se abrió la investigación que dio como resultado varios relatos médicos escalofriantes de la manera cómo tenía destrozada la niña sus partes íntimas y algunos hallazgos que dejaban a los padrinos de Sarita en la mirada de las autoridades como los principales sospechosos, después de encontrar varias manchas de sangre en los parales y el piso al lado de la cama, en las paredes y en el baño, muestras que convirtieron en contundentes elementos materiales probatorios para que se adelantara la orden de captura en contra de quienes tenían la custodia compartida de la niña.

Al finalizar la audiencia, a la mujer se le acusó de tortura agravada, acceso carnal violento agravado y homicidio agravado, mientras que a su compañero sentimental, se le acusó de tortura agravada.

Por: Juan Manuel Escobar, periodista judicial