Variaciones climáticas tienen en jaque a Lérida.

 

Los organismos de socorro de Lérida han tenido que atender emergencias por lluvias y por incendios forestales.  En las últimas horas, fuertes lluvias y vientos destecharon doce viviendas, derribaron árboles y tumbaron varios postes de energía en el centro poblado de la Sierra, ubicado en la cordillera, donde a esta hora cerca de 1.600 personas no tienen servicio de electricidad.

De acuerdo con la alcaldesa Carolina Hurtado, como consecuencia de las lluvias, se derrumbó parte de la banca en la vía donde están los canales que abastecen de agua potable los municipios de Lérida y Ambalema, poniendo en riesgo la prestación del servicio.

“Los fuertes vientos acompañados de lluvias que se han presentado en los últimos días provocaron afectaciones en viviendas, enseres, vías y cultivos. Las lluvias han dejado varias familias afectadas, quienes están durmiendo en carpas” dijo la mandataria.

Por otro lado, en la zona de plan, los incendios forestales han consumido 53 hectáreas entre bosque, cultivos y pastizales.

El municipio decretó la calamidad pública con el objetivo de gestionar recursos para atender las diferentes emergencias.