Después de 24 años de búsqueda, familia de campesino desaparecido pudo darle sepultura en Chaparral
- por Oscar Harold Urrego
La entrega digna de Ricardo Sánchez fue posible gracias al trabajo articulado entre entidades estatales, organizaciones humanitarias y aportes que permitieron avanzar en su ubicación e identificación.

Luego de más de dos décadas de incertidumbre, la familia de Ricardo Sánchez, campesino desaparecido en medio del conflicto armado en el sur del Tolima, logró finalmente despedirlo y darle sepultura en su natal Chaparral.
La historia de Ricardo refleja el drama que han vivido cientos de familias que durante años buscaron respuestas sobre el paradero de sus seres queridos. Su desaparición ocurrió en marzo de 2002, cuando realizaba labores agrícolas en zona rural de Chaparral. Era un civil dedicado al trabajo del campo y su ausencia dejó una profunda huella en sus familiares y en la comunidad.
María Esther Palacio, profesional de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), explicó que el caso comenzó a avanzar en 2020, cuando la familia estableció contacto con la Corporación Humanitaria Reencuentros para solicitar apoyo en la búsqueda.
Tras un proceso de investigación social y recopilación de información, la corporación entregó datos clave que permitieron identificar un sitio de interés forense. Posteriormente, el Comité Internacional de la Cruz Roja adelantó la recuperación del cuerpo, mientras que la Fiscalía General de la Nación realizó los análisis necesarios para lograr su identificación.
La funcionaria destacó que en este proceso también fueron fundamentales los aportes realizados por firmantes de paz, quienes suministraron información que ayudó a orientar la búsqueda y permitió priorizar el caso.
La entrega digna se realizó inicialmente en Ibagué, donde familiares recibieron formalmente los restos de Ricardo en un espacio acompañado por las instituciones participantes. Posteriormente, el campesino regresó a Chaparral, donde su familia y allegados realizaron las honras fúnebres y su inhumación en el cementerio San Juan Bautista.
La Alcaldía de Chaparral facilitó un espacio a perpetuidad para su descanso final, mientras que la Unidad para las Víctimas brindó acompañamiento psicosocial durante la jornada.
Para la Unidad de Búsqueda, este caso representa un ejemplo del valor de la articulación institucional y de los esfuerzos humanitarios para garantizar el derecho de las familias a conocer la verdad y cerrar ciclos de dolor que, en este caso, permanecieron abiertos durante más de 24 años.
